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vía albertcuesta
La tradición florentina del Ponte Vecchio ha llegado a Salamanca. Desde hace algunas semanas en las barandillas del Puente Enrique Estevan pueden observarse unas decenas de candados de parejas de enamorados que han sellado de este modo su amor sobre las aguas del Tormes.
La tradición se remonta a años atrás en la capital del arte toscana. La leyenda dice que si una pareja ata un candado en cualquier superficie del Ponte Vecchio y después arroja la llave a las aguas del Arno, su amor durará por siempre. Millones de parejas han visitado el Ponte Vecchio a propósito por este motivo.
La práctica de encadenar los candados en el Ponte Vecchio fue probablemente iniciada por un cerrajero que publicitaba de este modo su cerrajería a los pies del puente. En el pasado, el Ponte Vecchio era el puente de pobres comerciantes, hasta que nacieron las elegantes joyerías que conocen hoy en día los turistas.
La tradición alcanzó aún mayor popularidad después de la publicación de la novela y el posterior film basado en la misma “Ho voglia di te” de Federico Moccia. La trama estaba basada en esta tradición, y gracias a la popularidad que alcanzó comenzó a hacerse habitual en otros lugares, como por ejemplo el Ponte Milvio romano. Allí los enamorados dejaban sus candados y arrojaban las llaves al Tíber.
En España también se ha ido extendiendo está tradición, y en puentes como el famoso de Triana en Sevilla también pueden observarse estos candados de amor; Madrid y Barcelona entre otros también cuentan con alguno de estos puentes “candados”.
El puente y sus candados ha tenido su momento de gloria en novelas, como el caso de Tre metri sopra il cielo y Ho voglia di te, de Federico Moccia, existe incluso un premio literario llamado Lucchetto d’Oro (Candado de oro). Su imagen aparece incluso en un video clip de Tiziano Ferro, titulado Te tomaré una foto y en la última película protagonizada por el famoso Riccardo Scamarcio.